No es extraño que los trabajos de muchos fotógrafos eróticos me dejen sin aliento. Pero lo que me sucedió al descubrir a Szymon Brodziak no tiene nombre. Quedé hipnotizado con su estilo híbrido entre el retrato clásico y lo franca y deliciosamente vulgar. Sus modelos son mujeres bellísimas capturadas en ambientes imaginativos que transforman lo ordinario en elegante. Me cautiva la suavidad de sus líneas y lo novedoso de sus perspectivas. Si es cierto que no hay nada más hermoso que una mujer hermosa, el portafolio de este polaco parecería agregar: una mujer hermosa, hermosamente retratada.
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